PopMission 2006
Gilberto Auban - 20-07-2006 09:47:54 | Categoria: Conciertos
En junio, julio y agosto España es un hervidero de festivales. Desde Galicia hasta Cádiz, pasando por el Levante, la piel de toro se salpica de concentraciones de grupos, público y periodistas, en un maratón cuyo final está situado en Badajoz (Contempopranea) o Benicàssim (FIB), guindilla por excelencia de los festivales veraniegos. En ese viaje, una de sus paradas intermedias se sitúa en la ciudad alfarera de Totana con PopMission. A través de un cartel de considerable magnitud en grupos nacionales (Second, Iván Ferreiro, Sidonie y Astrud), goza del privilegio de no ser todavía un festival masificado además de ser uno de los pocos cuyas ganancias se destinan a una organización benéfica.

La puesta a punto fue el primer elemento que resultaba sorprendente: Totana parecía volcada durante el 24 de junio a un único objetivo: la correcta celebración de este festival, por lo que permitió que la organización plagara de carteles indicativos cada esquina de la pequeña ciudad murciana. Por ello, los asistentes prácticamente podían darse en las narices con el recinto del festival sin necesidad si quiera de preguntar.
El recinto, un convento habilitado para el concierto, resultó lo suficientemente grande como para que el público se sintiera arropado a la vez que cómodo, ya que no presentó un lleno total. Los servicios y barras estaban más que accesibles y la longitud del recinto permitía alcanzar la primera fila sin problemas durante todo el festival. No hay que olvidar que en una plaza cercana se exhibía una retrospectiva de Sergio Flores, toda de fotografías del mundo del rock, ilustraciones curiosas de los más grandes cantantes, y cuya entrada era gratuita.

Hablando del público, hay que añadir que el respetable se reservó para los conciertos de la noche, y las primeras actuaciones (grupos locales) presentaron una escasa afluencia. Fue una pena ya que los tres grupos de Murcia que todavía no han despegado en el panorama nacional demostraron fehacientemente que están preparados para ello: el primero, Audio, con un directo exquisito y una fuerza a mitad camino entre Gigoló Aunts y Nada Surf demostró que quedan soluciones originales para estilos más que usados.
El segundo grupo fue Inkeys, todavía bajo el sol de la tarde, que animaron con su pop fresco en castellano, heredero de clásicos como los Planetas, La Habitación Roja o Panorama, aunque lo que más sorprendió fue su adaptación más que propia de No Suprises, de Radiohead. Los veteranos Rumor! demostraron su versatilidad y cambiaron innumerables veces de instrumento y vocalistas.
La noche empezó realmente cuando Second saltó al escenario, arrastrado por la clase de su cantante, un auténtico acróbata con la capacidad de imprimir un chorro de voz directo y concreto. El público por fin se congregaba en las primeras filas ansioso de emocionarse.

Después de los murcianos fue el turno de Iván Ferreiro que, como de costumbre, ofreció un directo explosivo, sorprendente y perfecto, algo que sólo consigue un gran profesional. El público del PopMission vibró con su remember de Los Piratas cuando interpretó El equilibrio es imposible.
Sin intención de favoritismo, nos vemos obligados romper una lanza a favor de Sidonie: entre su interpretación (únicamente los tres componentes de la banda sobre el escenario) y su personalidad demostraron que Fascinado es uno de los discos del pasado año. Fueron las verdaderas estrellas del PopMission, principalmente porque Marc Ros y los suyos actúan en todo momento como tales. Unos Astrud un poco descafeinados cerraron el festival con una actuación de aprobado, pero que no explotó en absoluto todas las posibilidades de la banda (guitarra acústica, bajo y batería), dejando al público sin escuchar grandes temas de la banda como Hay un hombre en España, Luis XV o Nuestros poetas. El pequeño bajón de intensidad provocado por el aparente desánimo de Manolo y Genís se suplió por euforia en cuanto la marea popera se trasladó al pub Rambla para gozar con la mano experta de Miqui Puig y Nacho Canut a los platos, en lo que sería un suculento pináculo de la noche que no terminaría hasta el día siguiente.

Así pues, por el resultado final los asistentes no pudieron más que agradecer, con el sol de nuevo radiante en el cielo, una iniciativa tan bien elaborada como la de Totana. Esperemos que se repita en 2007 y que no todo sean copas de vela.

La puesta a punto fue el primer elemento que resultaba sorprendente: Totana parecía volcada durante el 24 de junio a un único objetivo: la correcta celebración de este festival, por lo que permitió que la organización plagara de carteles indicativos cada esquina de la pequeña ciudad murciana. Por ello, los asistentes prácticamente podían darse en las narices con el recinto del festival sin necesidad si quiera de preguntar.
El recinto, un convento habilitado para el concierto, resultó lo suficientemente grande como para que el público se sintiera arropado a la vez que cómodo, ya que no presentó un lleno total. Los servicios y barras estaban más que accesibles y la longitud del recinto permitía alcanzar la primera fila sin problemas durante todo el festival. No hay que olvidar que en una plaza cercana se exhibía una retrospectiva de Sergio Flores, toda de fotografías del mundo del rock, ilustraciones curiosas de los más grandes cantantes, y cuya entrada era gratuita.

Hablando del público, hay que añadir que el respetable se reservó para los conciertos de la noche, y las primeras actuaciones (grupos locales) presentaron una escasa afluencia. Fue una pena ya que los tres grupos de Murcia que todavía no han despegado en el panorama nacional demostraron fehacientemente que están preparados para ello: el primero, Audio, con un directo exquisito y una fuerza a mitad camino entre Gigoló Aunts y Nada Surf demostró que quedan soluciones originales para estilos más que usados.
El segundo grupo fue Inkeys, todavía bajo el sol de la tarde, que animaron con su pop fresco en castellano, heredero de clásicos como los Planetas, La Habitación Roja o Panorama, aunque lo que más sorprendió fue su adaptación más que propia de No Suprises, de Radiohead. Los veteranos Rumor! demostraron su versatilidad y cambiaron innumerables veces de instrumento y vocalistas.
La noche empezó realmente cuando Second saltó al escenario, arrastrado por la clase de su cantante, un auténtico acróbata con la capacidad de imprimir un chorro de voz directo y concreto. El público por fin se congregaba en las primeras filas ansioso de emocionarse.

Después de los murcianos fue el turno de Iván Ferreiro que, como de costumbre, ofreció un directo explosivo, sorprendente y perfecto, algo que sólo consigue un gran profesional. El público del PopMission vibró con su remember de Los Piratas cuando interpretó El equilibrio es imposible.
Sin intención de favoritismo, nos vemos obligados romper una lanza a favor de Sidonie: entre su interpretación (únicamente los tres componentes de la banda sobre el escenario) y su personalidad demostraron que Fascinado es uno de los discos del pasado año. Fueron las verdaderas estrellas del PopMission, principalmente porque Marc Ros y los suyos actúan en todo momento como tales. Unos Astrud un poco descafeinados cerraron el festival con una actuación de aprobado, pero que no explotó en absoluto todas las posibilidades de la banda (guitarra acústica, bajo y batería), dejando al público sin escuchar grandes temas de la banda como Hay un hombre en España, Luis XV o Nuestros poetas. El pequeño bajón de intensidad provocado por el aparente desánimo de Manolo y Genís se suplió por euforia en cuanto la marea popera se trasladó al pub Rambla para gozar con la mano experta de Miqui Puig y Nacho Canut a los platos, en lo que sería un suculento pináculo de la noche que no terminaría hasta el día siguiente.

Así pues, por el resultado final los asistentes no pudieron más que agradecer, con el sol de nuevo radiante en el cielo, una iniciativa tan bien elaborada como la de Totana. Esperemos que se repita en 2007 y que no todo sean copas de vela.
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