Incrustados en el Escaparate
Juanma - 26-07-2006 21:17:10 | Categoria: Conciertos
Vivimos en una ciudad nutrida por una política de cartón-piedra que excluye todo aquello que se salga de los márgenes doctrinariamente correctos: existir o no en la agenda oficial sólo es cuestión de no contravenir lo establecido. Simple y devastadora, esta política cultural ha motivado la progresiva aparición de diversas iniciativas de denuncia entre las que encontramos a Incrustados en el Escaparate, festival colectivo que reivindica la ausencia de lugares adecuados para la representación artística en Valencia.
Y ni incrustados ni tampoco en un escaparate, más de treinta grupos y artistas que trascienden estilos y etiquetas han conseguido que en apenas dos ediciones esta idea inicialmente lateral se convierta en una referencia nuclear de lo que la escena independiente valenciana es capaz de conseguir con una buena coordinación y los medios mínimos. Grupos ya consolidados como Doctor Divago o Una Sonrisa Terrible quedaron encuadrados esta vez en el cartel junto a otros noveles con los que se alternaron durante dos fines de semana consecutivos en condiciones de igual a igual. Productivo y admirable.

Porque el concepto de Incrustados en el Escaparate ya supone una novedad teniendo en cuenta que la mayor parte de los conciertos a los que tenemos la ocasión de asistir normalmente profundizan en la música de uno o varios grupos y persiguen la máxima afluencia de público. La duración de cada sesión del evento (2 horas), el número de actuaciones (8), el tiempo asignado a cada una de ellas (12 minutos) y el aforo (48 personas) se encuentran aquí cerrados, lo que supone un riesgo controlado en formato semiacústico y un resultado magnífico a todos los niveles. Al menos así ocurrió el pasado viernes 2 de junio.
Intercalados por los surrealistas monólogos de Héctor Arnau, los cantautores dominaron la primera parte de la representación: la sencilla puesta en escena y las letras en valenciano de Sergi Contrí, las intenciones de Pedro Bueno, el aplomo y la credibilidad de Cisco Fran y el show a medio camino entre lo cómico y lo musical de Sr. Correcto fueron un comienzo prometedor que dio un salto adelante con la entrada en escena de Petit Mal, cuyo excelente sonido pop excedía las dimensiones de la sala, el increíble Teatro de los Manantiales. Continuaron por esta vía Individual, conjuntados y con un gran despliegue sonoro final a modo saloon y Pleasant Dreams, minimalistas y deliciosos con la profusa creatividad de sus arreglos. Senior cerró el círculo retomando el valenciano como lengua conductora y ayudándose en su actuación de Néstor Mir, cabeza pensante de este festival.

Dicen que la unión hace la fuerza y también dicen que menos es más. Si fuera por Incrustados en el Escaparate lo anterior sería cierto sin discusión alguna. Pese a su escasa promoción previa en medios, este evento ha conseguido reunir en su segunda edición todo lo que un buen espectáculo cultural debería poseer: calidad de contenidos, fluidez en su desarrollo, accesibilidad a los artistas y un espacio digno para quien disfruta desde la butaca y, sobre todo, para quien crea desde el escenario. Las instituciones siguen siendo sordas. Pero qué importa. Felicidades y larga vida.
Y ni incrustados ni tampoco en un escaparate, más de treinta grupos y artistas que trascienden estilos y etiquetas han conseguido que en apenas dos ediciones esta idea inicialmente lateral se convierta en una referencia nuclear de lo que la escena independiente valenciana es capaz de conseguir con una buena coordinación y los medios mínimos. Grupos ya consolidados como Doctor Divago o Una Sonrisa Terrible quedaron encuadrados esta vez en el cartel junto a otros noveles con los que se alternaron durante dos fines de semana consecutivos en condiciones de igual a igual. Productivo y admirable.

Porque el concepto de Incrustados en el Escaparate ya supone una novedad teniendo en cuenta que la mayor parte de los conciertos a los que tenemos la ocasión de asistir normalmente profundizan en la música de uno o varios grupos y persiguen la máxima afluencia de público. La duración de cada sesión del evento (2 horas), el número de actuaciones (8), el tiempo asignado a cada una de ellas (12 minutos) y el aforo (48 personas) se encuentran aquí cerrados, lo que supone un riesgo controlado en formato semiacústico y un resultado magnífico a todos los niveles. Al menos así ocurrió el pasado viernes 2 de junio.
Intercalados por los surrealistas monólogos de Héctor Arnau, los cantautores dominaron la primera parte de la representación: la sencilla puesta en escena y las letras en valenciano de Sergi Contrí, las intenciones de Pedro Bueno, el aplomo y la credibilidad de Cisco Fran y el show a medio camino entre lo cómico y lo musical de Sr. Correcto fueron un comienzo prometedor que dio un salto adelante con la entrada en escena de Petit Mal, cuyo excelente sonido pop excedía las dimensiones de la sala, el increíble Teatro de los Manantiales. Continuaron por esta vía Individual, conjuntados y con un gran despliegue sonoro final a modo saloon y Pleasant Dreams, minimalistas y deliciosos con la profusa creatividad de sus arreglos. Senior cerró el círculo retomando el valenciano como lengua conductora y ayudándose en su actuación de Néstor Mir, cabeza pensante de este festival.

Dicen que la unión hace la fuerza y también dicen que menos es más. Si fuera por Incrustados en el Escaparate lo anterior sería cierto sin discusión alguna. Pese a su escasa promoción previa en medios, este evento ha conseguido reunir en su segunda edición todo lo que un buen espectáculo cultural debería poseer: calidad de contenidos, fluidez en su desarrollo, accesibilidad a los artistas y un espacio digno para quien disfruta desde la butaca y, sobre todo, para quien crea desde el escenario. Las instituciones siguen siendo sordas. Pero qué importa. Felicidades y larga vida.
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